Cómo seleccionar el embudo adecuado para el sacaleches

Desembalar el sacaleches… y descubrir una verdad incómoda

Si has utilizado un sacaleches en algún momento de tu lactancia, seguro que recuerdas el momento en que abriste la caja, con una mezcla de ilusión y nerviosismo. Sin duda, se trata de una herramienta que promete apoyo y libertad, aunque a menudo implica una curva de aprendizaje más compleja de lo esperado. Entre botellas, tubos y piezas de diferentes formas, aparecen esos conos llamados embudos (también conocidos como copas o flanges). Y, de forma casi automática, asumes que los tamaños incluidos son los adecuados, como si existiera una talla universal diseñada para todas las formas y tamaños de pechos y pezones.

Sin embargo, esta suposición resulta, en la mayoría de los casos, incorrecta. Para una gran parte de las madres, los embudos que vienen en la caja son demasiado grandes, y esta simple diferencia puede ser la causa subyacente de dolor, sesiones de extracción largas e improductivas, y una producción total de leche menor de la que podría alcanzarse.

El propósito de este artículo es analizar y desmentir los mitos más comunes sobre el tamaño del embudo. Comprender la realidad detrás de estas creencias puede hacer que la experiencia de extracción te resulte más cómoda, eficiente y productiva.

Mito 1: El tamaño incluido en la caja es el adecuado

Contrariamente a lo que suele creerse, los fabricantes incorporan embudos de 24 mm y 28 mm (y, en ocasiones, de 21 mm) no por razones anatómicas, sino históricas. En realidad, estos tamaños son demasiado grandes para la mayoría de las mujeres, una práctica que se remonta a una decisión tomada hace más de un siglo por dos hombres, sin ningún respaldo científico.

Según la IBCLC Jeanette Mesite Frem, se estima que el 99,9 % de las madres en todo el mundo necesitan un tamaño de embudo inferior a 24 mm, y el 98 % uno menor de 21 mm.

Una comparación sencilla ayuda a entenderlo: sería como comprar un par de zapatos por internet y que siempre llegaran en una talla 42, cuando en realidad necesitas una 39. Simplemente, no es lo que necesitas ni te va a servir. Con los embudos ocurre exactamente lo mismo.

Mito 2: Para elegir el tamaño, basta con medir el pezón y añadir unos milímetros

Esta es una de las recomendaciones más extendidas y menos fundamentadas. La conocida fórmula de medir el tamaño del pezón y añadir varios milímetros no tiene respaldo científico. Según la evidencia disponible y la práctica clínica, no existe relación directa entre esa medida y el tamaño óptimo del embudo.

El método más fiable requiere el típico procedimiento de “prueba y error”, y se basa en los resultados. Más que una fórmula cerrada, es necesario llevar a cabo un pequeño experimento para descubrir qué prefiere el cuerpo:

  1. Medir el diámetro del pezón. Existe cierta controversia en si se debe medir la punta, la parte central o la base del pezón. Tenemos que tener en cuenta de que la anatomía del pezón es muy variable. Aun así, debemos disponer de un punto de partida, por lo que el lugar en que se tome la medida es bastante irrelevante, ya que la práctica nos indicará si añadir o disminuir más milímetros. Lo que está claro es que la areola no debería entrar en el embudo.
  2. Probar varios tamaños de embudo de plástico duro: uno ligeramente menor que el pezón, otro del mismo tamaño y otro un poco mayor.
  3. Evaluar los resultados: el tamaño correcto es aquel que ofrece mayor comodidad y una extracción más eficiente.

Mito 3: Si no hay dolor, el tamaño es el adecuado

La ausencia de dolor intenso no garantiza un ajuste correcto. Es habitual acostumbrarse a cierta molestia al usar el sacaleches y asumir que la extracción debe ser así, sin llegar nunca a experimentar lo que significa una sesión verdaderamente cómoda.

Un embudo inadecuado, incluso sin dolor evidente, puede reducir la eficacia de la extracción. Esto lleva a sesiones más largas y a un vaciado incompleto del pecho, lo que a su vez envía al cuerpo la señal de producir menos leche. La sensación ideal durante la extracción es de no sentir nada o, como mucho, un leve tirón, tal y como muchas madres manifiestan tras haber encontrado el embudo que mejor se ajusta.

Mito 4: Los tamaños estándar se basan en la ciencia y la anatomía humana

Nada más lejos de la realidad. Los tamaños estándar de los embudos no surgieron de estudios anatómicos, sino de una decisión arbitraria tomada en el siglo XIX. Según se relata, un padre adinerado, preocupado por la incomodidad de su esposa, pidió a un soplador de vidrio local que fabricara un dispositivo de extracción. Juntos decidieron que un tamaño de 24-25 mm “parecía adecuado”.

Esa decisión, sin base científica, se mantuvo con el tiempo y acabó convirtiéndose en el estándar de la industria. Incluso se cree que parte de esa medida pudo estar influenciada por las máquinas de ordeño de vacas, que casualmente utilizan embudos de un tamaño similar.

Mito 5: El pezón debe tener espacio libre y no tocar las paredes del túnel

Esta creencia lleva a muchas mujeres a elegir embudos excesivamente grandes. En realidad, en un ajuste óptimo, el pezón no debería “flotar” en el centro del túnel.

Con un ajuste correcto el pezón se desliza suavemente hacia adelante y hacia atrás dentro del túnel, rozando ligeramente las paredes. Este contacto es esencial, ya que proporciona el soporte necesario para que el vacío del sacaleches actúe de forma eficaz, extrayendo leche en lugar de succionar tejido areolar.

Lo que nunca debe ocurrir es que parte de la areola sea aspirada hacia el interior del túnel. Si sucede, el embudo es demasiado grande, lo que puede provocar hinchazón, dolor y daño tisular.

Mito 6: Los embudos de silicona son siempre mejores que los de plástico duro

Aunque los embudos de silicona suelen parecer más suaves y agradables al tacto, la evidencia clínica indica que, en términos de eficacia, los de plástico rígido ofrecen mejores resultados para la mayoría de las madres lactantes.

Muchas de ellas descubren que, aunque los de silicona resultan más cómodos, obtienen un volumen de leche notablemente mayor con un embudo de plástico duro del tamaño correcto. La recomendación sería la siguiente:

  1. En primer lugar, determina el tamaño ideal utilizando embudos de plástico duro, ya que estos ofrecen la referencia más precisa sobre la producción óptima.
  2. Después, prueba embudos de silicona del mismo tamaño.
  3. También puedes probar embudos de diferentes formas: ángulo recto, gran angular o en forma de copa. En función de la forma y tamaño del pecho, es posible que una forma se adapte mejor que otra.
  4. Finalmente, compara los resultados y selecciona la opción que proporcione la mejor combinación entre comodidad y volumen de leche extraída.

Conclusión: La importancia del ajuste adecuado

Encontrar el tamaño correcto del embudo no es un detalle menor: es un aspecto esencial y completamente individualizado que puede transformar la experiencia de extracción. Un ajuste adecuado permite sesiones más cómodas, rápidas y productivas, contribuyendo además a mantener una producción de leche adecuada a largo plazo.

El estudio científico Flange Size Matters lo confirma: las participantes que utilizaron un embudo de tamaño más pequeño y adaptado a su anatomía obtuvieron una producción significativamente mayor y una sensación de mayor comodidad en comparación con quienes usaron tamaños estándar.

Abandonar los mitos y centrarse en la evidencia es una forma de empoderamiento. A veces, un cambio tan simple como encontrar la talla correcta puede marcar la diferencia entre una experiencia frustrante y una extracción verdaderamente eficaz.

En el siguiente enlace te dejamos una guía práctica que hemos elaborado en eCrianza para seleccionar el tipo de embudo que mejor se ajuste en cada caso. Haz clic sobre la imagen para descargar el PDF:


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